Para quitarse el estrés cotidiano, emprendemos cruceros. Verdadero centro de relajación y bienestar, atraen a la gente de diversos horizontes y con condiciones físicas variadas. Y claro que atraen también a las mujeres embarazadas.

Antes de la llegada del recién nacido, piense en disfrutar de últimas estancias mágicas a bordo y durante las escalas. Por razones de seguridad evidentes, hay algunos requisitos que debe cumplir antes de abordar el barco.

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Debido a la posibilidad de parto a bordo, la mayoría de las compañías de cruceros no aceptan a las mujeres embarazadas de más de 6 meses. A partir de las 23 o 24 semanas de gestación, ya es posible dar luz a un bebé y para evitar cualquier riesgo de complicación, se la niega emprender el crucero. A pesar de que sean verdaderos palacios flotantes, los cruceros carecen de instalaciones adecuadas para un caso de parto tales como servicios de maternidad y médico especializado. Para proteger la vida del bebé y de su madre, no otorgan el permiso de embarque.

La mujer embarazada está obligada a entregar documentos oficiales firmados por su médico personal para asegurar la fecha de parto y de su buena condición física.

Después de esta etapa decisiva, si las compañías de crucero aceptan, todavía existen restricciones y precauciones para ella.

El movimiento del barco puede provocar molestias; así se aconseja optar por barcos con una capacidad de más de 600 pasajeros que son más estables. Para prevenir el mareo, es mejor tener a su disposición pastillas o píldoras prescritas en una receta de su médico personal. Le evitaría no sólo la molestia sino también una posible alergia provocada por un medicamento desconocido. Por su estado frágil, la mujer tendrá que cuidar de su alimentación a bordo haciendo una dieta equilibrada ante la profusión de platos accesibles. Durante las excursiones en tierra, tendrá también que hidratarse bien.

El seguro es otro punto importante si acaso necesite medicamentos suplementarios o un acceso imprevisto a cuidado médico. Es aconsejable revisar la póliza de seguro para que cobre todos los gastos médicos suplementarios.

Por fin, pequeños detalles como el tamaño de los baños o de los camarotes pueden mejorar o empeorar su travesía. Si es posible pedir al responsable de cabina para que le dé otra habitación más cómoda, más adecuada o espaciosa. A veces, se permiten pedir camas más grandes o almohadas y sábanas suplementarias para que se sienta mejor. No olvide probar su chaleco salvavidas disponible en su camarote y si es demasiado apretado, pide otro más apropiado. Algunas compañías de crucero ofrecen verdaderos tratos especiales para las mujeres embarazadas como asistencia continua del personal, pequeños servicios gratis o mejores sitios en los espectáculos a bordo para asegurar su bienestar.

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Siga correctamente esos consejos para disfrutar de un crucero de ensueño como previsto y déjese cuidar a bordo. Escoja su destino preferido en www.vamosdecrucero.com y disfrute bien de sus viajes.